La revolución de la Inteligencia Artificial: una llamada de atención para la profesión contable 

Autor: Rafael Rubí, socio director en Grant Thornton Tijuana

La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una tecnología del futuro para convertirse en una herramienta fundamental en múltiples sectores. Desde la fiscalización hasta la optimización de procesos, esta tecnología ha demostrado su capacidad para transformar la manera en que las organizaciones operan.

La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una tecnología del futuro para convertirse en una herramienta fundamental en múltiples sectores.

Sin embargo, mientras el Servicio de Administración Tributaria (SAT) en México adopta la IA para revolucionar sus procesos de fiscalización, muchas firmas contables, incluidas las grandes firmas internacionales, se ven limitadas por el marco regulatorio internacional que deben cumplir. Este artículo critica la pasividad de la profesión contable y los organismos que la agrupan, quienes están perdiendo la oportunidad de liderar esta transformación en beneficio de las empresas y la profesión misma. 

El SAT: liderando con tecnología 

El SAT ha dado un paso al frente al incorporar tecnologías avanzadas basadas en IA para mejorar la fiscalización y combatir la evasión fiscal. Herramientas que analizan grandes volúmenes de datos, detectan patrones y previenen inconsistencias permiten al SAT actuar con una eficiencia sin precedentes. Esto coloca a la autoridad fiscal mexicana en una posición de liderazgo tecnológico, obligando a las empresas a adaptarse a estándares cada vez más sofisticados. 

En contraste, muchas firmas contables parecen estar atrapadas en procesos tradicionales, incapaces de responder con la misma velocidad y precisión. La profesión contable, que debería ser un pilar estratégico para las empresas en este entorno fiscal cambiante, está perdiendo relevancia al no adoptar las tecnologías necesarias para competir en este nuevo panorama. 

Las grandes firmas internacionales: ¿liderando o detenidas? 

Las seis principales firmas internacionales de contadores públicos, entre las cuales se encuentra Grant Thornton, ya han comenzado a utilizar IA en varios de sus procesos. Estas herramientas avanzadas son para automatizar ciertos procesos de auditoría, realizar análisis predictivos y optimizar la fiscalización preventiva. Sin embargo, su implementación total está detenida por la necesidad de cumplir con estrictos marcos regulatorios internacionales que regulan su ejercicio. 

Esta precaución es comprensible desde el punto de vista de la seguridad jurídica, y también refleja una barrera impuesta que limita su capacidad de innovación a pesar de que cuentan con la experiencia y recursos para avanzar en el tema, ya que las grandes firmas se ven obligadas a equilibrar la adopción de tecnología con el estricto cumplimiento normativo que deben cumplir en cada uno de los países en los que tienen presencia, lo que en casos como México, las mantiene rezagadas frente a organismos como el SAT, que no enfrentan las mismas restricciones.  

En el caso particular de Grant Thornton México, hemos tenido que recurrir a herramientas tecnológicas innovadoras desarrolladas por terceros de reconocido prestigio con los que hemos establecido alianzas estratégicas para contra restar el avance de la autoridad y así apoyar a nuestros clientes en esta nueva era en el cumplimiento del marco regulatorio fiscal y de comercio exterior. 

La excusa de la ética: ¿un freno o un mito? 

Los organismos que agrupan a la profesión contable justifican su lentitud en la adopción de la IA con el argumento de que se necesita una regulación para poder establecer una modificación en su código de ética que garantice el uso responsable de esta tecnología. Sin embargo, este razonamiento pierde fuerza cuando consideramos que la ética no depende de un marco regulatorio, sino de principios que se inculcan desde el hogar, la escuela y el ejercicio profesional. 

Esperar una regulación perfecta para garantizar un uso ético es un enfoque poco realista. Aquellos que carecen de valores no se verán frenados por una legislación, mientras que quienes actúan con integridad pueden liderar la implementación de la IA de manera responsable y efectiva. La ética, en este sentido, no debería ser un freno para la innovación, sino un catalizador que impulse el cambio. 

Este artículo critica la pasividad de la profesión contable y los organismos que la agrupan, quienes están perdiendo la oportunidad de liderar esta transformación en beneficio de las empresas y la profesión misma.

El impacto del rezago en las empresas 

La inacción de la profesión contable tiene consecuencias graves para las empresas, especialmente en sectores como la industria maquiladora, donde el cumplimiento fiscal es crucial. Mientras el SAT utiliza IA para aumentar la precisión y rapidez de sus fiscalizaciones, las firmas contables que no adoptan estas herramientas están dejando a sus clientes en una posición vulnerable. Esto no solo afecta la competitividad de las empresas, sino que también pone en riesgo la relevancia de la profesión contable como asesor estratégico. 

Es por eso que las grandes firmas internacionales, recurren a la utilización de herramientas tecnológicas de terceros en el área de fiscal y de comercio exterior para mantener su posición como asesores integrales, pero desafortunadamente limitados por las regulaciones que se les impone en cada país en los que tienen presencia, pero sin explotar la gran capacidad tecnológica que poseen para poder ya haber desarrollado herramientas tecnológicas avanzadas y productivas en todas las ramas de la contaduría. 

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Un llamado a la acción: liderar con responsabilidad 

La solución no radica en esperar que la legislación guíe el camino, sino en adoptar una postura de liderazgo que equilibre la innovación con la responsabilidad. Algunas acciones clave incluyen: 

  • Adoptar IA de Manera Responsable: Las firmas contables deben avanzar en la integración de herramientas de IA en procesos clave como auditorías y fiscalización preventiva, demostrando que es posible utilizarlas de manera ética y eficaz. 

  • Colaborar con Reguladores: Las grandes firmas y los organismos contables deben trabajar activamente con los gobiernos para establecer marcos regulatorios que permitan el uso responsable de la IA. 

  • Capacitar a los Profesionales: Es fundamental que los contadores públicos reciban formación en el uso de tecnologías emergentes y principios éticos para liderar este cambio. 

  • Abrazar la Innovación: Las grandes firmas internacionales deben asumir su posición de liderazgo que impulsen la transformación tecnológica en la profesión. 

El tiempo de actuar es ahora 

La inteligencia artificial no es una amenaza para la profesión contable, sino una oportunidad para evolucionar y fortalecer su relevancia. Sin embargo, esta evolución requiere un cambio de mentalidad, tanto en las firmas locales como en las grandes firmas internacionales. 

El SAT ya está demostrando cómo la tecnología puede transformar la fiscalización. La profesión contable debe seguir este ejemplo y liderar con valentía, integridad y una visión clara del futuro. Las grandes firmas tienen los recursos y la influencia para marcar la diferencia, pero desafortunadamente deben superar las barreras regulatorias que los gobiernos de cada país les imponen cumplir, pasada esta barrera será posible que tomen el lugar de liderazgo que deben tener y seguramente marcarán el paso para que el resto de la profesión contable avance. El tiempo de esperar ya ha pasado. ¿Estamos listos para liderar el cambio? 


Rafael Rubí Carrizoza es Socio Encargado de la Oficina de Tijuana de Grant Thornton México y tiene más de 30 años de experiencia como consultor de negocios en  la industria maquiladora 

 

Rafael Rubí

Socio Encargado de la Oficina de Tijuana de Grant Thornton México y tiene mas de 30 años de experiencia como consultor de negocios en la industria maquiladora.

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